Dos Hackers del Espacio y una Cosmonauta Fantasma

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Esta es una de estas historias que no dejan indiferente a nadie, sus visos de autenticidad son igual de cuestionables que sus visos en contra, no hay nada concluyente a ambos lados de la balanza, por lo tanto, considerémosla como una posibilidad, que en caso de que algún día se confirmase, podría cambiar de raíz uno de los hitos clave más relevantes en la historia de la humanidad.

Este mito se inició con los primeros años de la llamada carrera espacial, un periodo seguido con interés por millones de personas en todo el mundo, pero que sin embargo, fue sin lugar a dudas uno de los periodos más misteriosos de la historia contemporánea, debido a la aureola de secretismo en torno a las investigaciones espaciales que se estaban sucediendo en las dos grandes potencias mundiales de entonces: La extinta Unión Soviética (URSS) y EE.UU. Que decir que esta cuestión agitó también la imaginación y la paranoia: El ciudadano medio empezó a creer que si los soviéticos habían sido capaces de lanzar un objeto de casi 100 kilos al espacio (Sputnik I), también deberían de tener los medios y la tecnología suficiente como para colocar una bomba en cualquier parte del mundo.

Los soviéticos no se pararon con el Sputnik I —por algo se le llamó la carrera espacial—, y al mes siguiente (3 de Noviembre de 1957) lanzaron el Sputnik II , donde esta vez sería una suerte de nave espacial diseñada solo para la ida; un monstruo de media tonelada de peso, cuyas entrañas llevaría una carga bastante especial: Una perrita de nombre Kudryavka (más conocida como Laika), sería el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra —también el primero en morir en el espacio—, cuyos latidos pudieron seguirse desde la Tierra.

Lamentablemente en estos casos, mediatizar el asunto y politizar los logros, están por encima de las cuestiones éticas. Relevantes son las palabras al respecto, del que fue uno de los principales científicos del programa de animales en el espacio, y entrenador de Laika: Oleg Gazenko:

“Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho…ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión, como para justificar la pérdida del animal.” Oleg Gazenko.

A finales de los 50, el ARPANet todavía no existía, tampoco el Facebook ni el Twitter, y lo más parecido que había era la Radioafición.  En esa época, radiaficionados de todo el mundo orientaban sus antenas al espacio para captar las transmisiones de estos ingenios de la tecnología.  La historia que quiero contar, es la de dos de estos pacientes cazadores de señales: los hermanos italianos Judica-Cordiglia.

Achille y Gian Battista Judica- Cordiglia

Estos dos hackers del espacio, fueron pioneros a la hora de captar las señales y conversaciones que se sucedían a miles de kilómetros por encima de sus cabezas, antes que nadie y además con equipos pobres y escasos medios. Pero no se dejen engañar, estos hermanos no fueron dos frikis cualquiera, como cabría de esperar;  Situaron su centro de operaciones (una estación de escucha espacial) en un pequeño búnker alemán llamado torre Bert, en Turín. Incluso Yuri Gagarin se desplazó expresamente a Italia para conocerlos, visitando el propio domicilio de los hermanos. También colaboraron directamente con la NASA (que quedaron impresionados) y por si esto fuera poco, provocaron una molesta incomodidad al poderoso Estado Soviético, ganándose por ello el apelativo de “Gángsters del Espacio”.

Una de estas “incomodidades” para la extinta Unión Soviética, eran las afirmaciones por parte de los propios hermanos Judica-Cordiglia de que habían recibido transmisiones de cosmonautas soviéticos, que habían perecido en el espacio como consecuencia de esta imparable carrera espacial, y los hermanos tenían las pruebas ya que grababan y publicaban todas las transmisiones. Una de estas transmisiones, aconteció apenas un mes antes de que Gagarin se convirtiese en el primer hombre/humano en orbitar alrededor de la Tierra a bordo de la Vostok I.

El 23 de mayo de 1961 (semanas antes del hito de Yuri Gagarin), los hermanos Judica-Cordiglia, que se encontraban en la azotea de la mansión de su padre, armados  con un sistema de antenas compuesto por un receptor de 10 válvulas con su correspondiente convertidor de frecuencia. Con este artilugio los hermanos captaron una de las transmisiones más perturbadores y inquietantes de la época, y a no ser que se demuestre lo que todavía no se ha podido demostrar (que la grabación sea falsa), debemos concluir de que dicha transmisión dejó bien claro y sin lugar a dudas de que se trataba de la retransmisión de una cosmonauta rusa, una mujer en apuros, (que algunas apuntan a que probablemente fuera Ludmila Tokov, de tan solo 22 años de edad), momentos antes de que su nave, envuelta en llamas, reingresaba a la atmósfera terrestre.. La traducción al castellano de este documento sonoro (incluido al final de este post) no puede ser mas perturbador; son las últimas palabras de una joven valiente que en su más absoluta soledad, comprendió que su final era inminente.

 

5, 4, 3, 2, 1, 1… 2, 3, 4, 5, ENTRANDO, ENTRANDO, ENTRANDO… ESCUCHEN, ESCUCHEN, ENTRANDO, ENTRANDO, ¡HÁBLENME!, ¡TENGO CALOR!, ¡TENGO CALOR!, ¿QUÉ?, ¿45?, ¿QUÉ?, ¿45?, ¿50?, SÍ, SÍ, SÍ, RESPIRANDO, RESPIRANDO, OXÍGENO, OXÍGENO. ¡TENGO CALOR! ¿ESTO ES PELIGROSO? ESTÁ TODO… ¿ESTO ES PELIGROSO? ESTÁ TODO… SÍ, SÍ, SÍ, ¿CÓMO ES ESTO? ¿QUÉ? ¡HÁBLENME! ¿CÓMO DEBO TRANSMITIR? NUESTRA TRANSMISIÓN COMIENZA AHORA… 41… DE ESTA MANERA… NUESTRA TRANSMISIÓN COMIENZA AHORA… 41… DE ESTA MANERA… SÍ, SIENTO CALOR, SIENTO CALOR, SIENTO CALOR, ES TODO… ¡PUEDO VER UNA LLAMA! ¿QUÉ? ¡PUEDO VER UNA LLAMA! ¡PUEDO VER UNA LLAMA! ¡PUEDO VER UNA LLAMA! SIENTO CALOR… SIENTO CALOR… 32, 32, 32, 41, 41… ¿ME VOY A ESTRELLAR? SÍ, SÍ, SIENTO CALOR… VOY A REINGRESAR… VOY A REINGRESAR… ¡ESTOY ESCUCHANDO!… ¡SIENTO CALOR!

 

Lo único oficial del tema, y que coincide con la fecha del evento de los hermanos Judica-Cordiglia, es que 3 días después, el 26 de Mayo de 1961, el TASS  (la agencia de prensa soviética) habló del regreso a la tierra (el mismo día 23 de mayo), de un gran satélite no tripulado, que se había quemado al volver a entrar en la atmósfera. Su lanzamiento no había sido previamente anunciado y su objetivo era desconocido. ¿Era ese artefacto donde se encontraba Ludmila Tokov?

Igual nunca lo sabremos —por lo menos no de manera oficial—, los rusos son muy de sacar pecho a la hora de politizar sus logros y sus hitos, pero poco partidarios de divulgar sus fracasos y o sus desastres. Pasará lo mismo que lo que pasó en su momento con Chernobyl; lo negarán y ocultarán todo hasta al final, ya que precisamente el Gobierno Ruso no se caracteriza precisamente por llevar una política de transparencia ejemplar,  que si bien, tampoco lo tiene EEUU, lo cierto es que estos por lo menos tienen a su favor la FOIA (Acta de Libertad de Información) en donde transcurrido un conveniente y cierto lapso de tiempo, la información clasificada sale a la luz y a disposición de la opinión pública. Mas vale tarde que nunca, y aparte de eso —expresado de forma vulgar—, que yo conozca, en Rusia no abundan “soplones” nativos con c****es, como puedan ser Snowden, Bradley Manning o Milton Cooper entre otros.

No me gustaría despedir este post sin antes incluir un documental, en donde se narra la vida y las aventuras de estos dos carismáticos hermanos. Aquí sale por supuesto la polémica transmisión de la cosmonauta rusa (a partir del minuto 37).  Mis agradecimientos al  youtuber  “TangoTangoLima” por subir dicho documental.

 

Fuentes:

  • Documental “Hackers del Espacio” de Odisea.
  • Cuaderno sonoro de Javier Sierra (Milenio 3 programa 11×20 del  29-Enero-2012).
  • Wikipedia.

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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