El Caballero Negro de Vuelta (II): Pseudoantecedentes

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Algo positivo que trajo la leyenda urbana del “Caballero Oscuro”, es el interés y fascinación que despertaron estos temas en las mentes más inquietas. Inquietud y fascinación que no son nada novedoso, ya que en épocas pretéritas, ya se especulaba con esta posibilidad.

En este post, vamos a hacer un breve resumen sobre aquellas historias —historias que por separado tendrían mucho que contar y ofrecer— que no guardan relación ninguna con el “Caballero Oscuro” pero que fueron mezcladas con el mismo para darle una cierta credibilidad y consistencia.

– 1899. Empezamos con Nikola Tesla. En su laboratorio de Colorado Springs mientras estaba haciendo sus rutinarios experimentos y mediciones con alta tensión y campos eléctricos, uno de sus receptores capaces de captar débiles señales electromagnéticas, detectó una señal periódica que provenía de algún lugar del espacio. Entusiasmado pensó que había contactado con una civilización inteligente. Hay quien asegura que posiblemente lo que capto Tesla fue la señal de un púlsar. De hecho décadas mas tarde, en 1967 Jocelyn Bell y Antony Hewish descubrieron oficialmente el primer púlsar y estos también creyeron que habían contactado con una civilización inteligente debido a la peridicidad de la señal, que parecía eliminar toda posibilidad de que fuese un fenómeno natural.

– 1954. Tres años antes del lanzamiento y puesta en órbita del primer satélite artificial (Sputnik I), dos diarios norteamericanos  (“St Louis Post Dispatch” y el San Francisco Examiner”) escribieron un artículo en el que se menciona la presencia de dos supuestos satélites artificiales en nuestra órbita terrestre. Lo cierto es que dichas noticias fueron parte de una promoción para un libro: “Flying Saucers from Outer Space” (“Platillos volantes del espacio exterior”) del autor y piloto del ejército americano Donald Keyhoe.

– 1960. Tanto los Estados Unidos como la extinta Unión Soviética (URSS) ya tenían puestos sus respectivos satélites en órbita,  pero en ese año saltó de nuevo la alarma: un nuevo satélite no identificado —que ni los americanos ni los soviéticos reconocían como suyos—se había detectado recorriendo una órbita polar. Según la red de escaneo Dark Fence que fue la que detectó este objeto, consiguió días después identificarlo y publicó sus resultados en medios como el Time: se trataba del satélite Discoverer VIII, que por lo visto había sido disparado hacia órbita superior a la esperada, dándose por perdido. A esto me gustaría añadir que los Discoverer era un programa civil tapadera. Detrás del mismo se ocultaba el programa de satélites espía Corona; dirigido y controlado por la CIA. La URSS hizo lo mismo con sus satélites Zenit, así que es normal que ninguna de las dos potencias reconociesen sus satélites espías.

SISTEMA DE RECONOCIMIENTO GAMBIT (VERSIÓN KH-8), DEL PROYECTO CORONA.

– 1963. El astronauta Gordon Cooper a bordo de la Faith 7, dijo haber visto una luz delante de su cápsula. Hecho que confirmaría la estación australiana de seguimiento en Muchea. LA NASA, como no podía ser de otra forma, tomó cartas en el asunto y se pronunció al respecto, alegando de que Cooper había sufrido alucinaciones por el exceso de CO2 en la cabina y provocado a su vez por un fallo en el sistema de ventilación. Aquí ya es donde se bautiza al misterioso objeto con el romántico nombre de “El Caballero Negro”. Cooper se retractó de sus afirmaciones mas tarde, negando de que viera un objeto en su misión del 63 a bordo del Mercury 9, tal como habían recogido varios autores como Allen Hynek y Jacques Valle.

COOPER CON DIFICULTADES PARA SALIR DE SU CÁPSULA FAITH 7

– 1973.Usando las investigaciones sobre LDEs (ecos de radio con gran retraso) que el físico noruego Carl Størmer y el holandés Balthasar Van der Pol habían llevado a cabo en el año 1927, el investigador y escritor Galés Duncan Lunan, afirmó de que había logrado descifrar dichos ecos de radio llegando a la conclusión de que en ellos se ocultaba un mensaje que procedía de una sonda alienígena de 13.000 años de antigüedad y cuyos habitantes estarían situados cerca de la estrella Epsilon Bootis. Dichas conclusiones fueron además publicadas en una prestigiosa revista de la British Interplanetary Society (llamada Spaceflight) en el año 1973. Aquí ya se le da antigüedad y incluso procedencia del objeto.

Mas tarde Lunan, confesaría de no haber aplicado ningún método científico para ello, retirando sus afirmaciones y admitiendo así haber cometido un “gran error”, error que al igual que Donald Keyhoe, le vino bien a la hora de vender libros, ya que ambos escribieron literatura de ciencia ficción, que por cierto, fue también fuente de inspiración para otro autor de ciencia ficción alemán llamado Mark Brandis a la hora de elaborar su novela “Raumsonde Epsilon” (Sonda espacial Epsilon).

 

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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