La Conspiración de la Jornada Laboral de 40 Horas Semanales (I)

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Nuestro tiempo, junto con nuestra salud es la posesión mas valiosa que tenemos, pero una gran parte de nuestro tiempo no la dedicamos a nuestra familia, ayudar a otros o a lo que nos venga en gana, sino que “vendemos” ese  tiempo al mejor postor a cambio de una remuneración económica. El empleo en cierta manera es solo una de las dedicaciones que tenemos en nuestra vida cotidiana, pero a pesar de ello, esta ocupa prácticamente la totalidad de nuestro bien más preciado.

Huelga decir que en este Sistema en el que estamos inmersos, tener un empleo o una empresa es parte fundamental de nuestras vidas, hasta el punto extremo de no poder subsistir dignamente si carecemos del mismo. En esta época que nos ha tocado vivir de “crisis económica” para muchos (y bonanza económica para pocos), el desempleo está a la orden del día, pero contradictoriamente y contra toda lógica, es cuando a la población activa se le exige echar aún más horas a nuestra ya petada jornada laboral. Por eso no es de extrañar que para muchos, el empleo se haya convertido en un pesado lastre que no pocas veces desemboca en toda suerte de desequilibrios psíquicos o físicos (o incluso las dos juntas).

Me viene a la cabeza los típicos azulejos con frases serigrafiadas de chistes de vagos impresos en ellas, común era verlos en bares o locales: “el trabajo es sagrado, por lo tanto  !no lo toques¡”, “si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos” y otras perlas por el estilo. De eso no hace mucho y hoy por razones obvias, no es común verlo, porque entran en contradicción con el miedo y la incertidumbre que han provocado las consecuencias de esta “crisis” global, entre ellas el desempleo. Antes te echabas unas risas con tales frases: decir esto a día de hoy a mucha gente le parecerá frívolo y hasta ofensivo.

Una jornada laboral de 40 horas o más, se mire donde se mire va contra natura, es más, gracias a los avances en todos los campos que hemos conseguido entre todos, podríamos cambiar radicalmente la sociedad y el marco laboral para trabajar menos horas sin tener por ello que reducir nuestra calidad de vida. Lo sé, más de un rictus de incredulidad y de cinismo se perfilará en mas de uno si leyera estas líneas, pero lo cierto es que la economía  se debería regir por las necesidades del homo sapiens, y no por los intereses de la propia economía, o sea de unos pocos que controlan el cotarro. Que bonita utopía sería, si esto fuera una realidad ¿verdad?

Esta moderna esclavitud a la que estamos sometidos ha hecho que nuestra supervivencia dependa íntegramente de unas monedas y papeles de colores. A pesar de que la humanidad siempre ha tenido que dedicarse a tareas para asegurarse el sustento, lo cierto es que vivimos en una cultura denominada economía liberal o neoliberalismo, eufemismo cuyo significado enmascara todo lo contrario: esclavitud. Dicha esclavitud es totalmente ignorada por los ciudadanos y asumida con total normalidad cuando se aceptan jornadas laborales de más de 40 horas a la semana por un miserable sueldo en la mayoría de los casos. Otros tienen mejor suerte y lo ganan bien para así poder vivir confortablemente, pero no logran hacer menos horas para mejorar su calidad de vida para dedicarlo así a la familia o a los hobbies. O aceptas las horas que te echan encima o te quedas fuera: Todo o nada.

¿Quién está detrás de este desmadre laboral? ¿Como hemos permitido que esta situación llegase tan lejos? Un poco de historia.

La semana laboral de 40 horas la semana se desarrolló durante la revolución industrial en Inglaterra, cuando los sufridos trabajadores que entonces tenían una jornada laboral entre 10 y 16 horas por día, empezaron a protestar. La situación laboral para los Norteamericanos en el año 1836 también pasó por algo parecido pero los ciudadanos en ambos lados del atlántico estaban tan sobreexplotados que incluso una jornada laboral de ocho horas tampoco les hacía gracia.

Consumo + inflación + deuda = Jornada laboral >40 horas semanales. En la siguiente entrega de este interesante artículo, explicaremos como estos tres pilares han sido factores determinantes a la hora de modificar prácticamente todas las leyes que rigen el mercado laboral.

Soy consciente de que por internet existe infinidad de material con calidad al respecto. también hay muchos “expertos” que se explayan a gusto con el tema, pero no tantos desde la óptica de la jornada laboral, por lo menos no en páginas escritas al castellano. En lengua germánica si hay abundante información, y por ello recopilo y traduzco para la siguiente entrega de este interesante artículo, aquello que considero relevante. Espero que les sea de agrado y de provecho.

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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