¿De qué va “Entre Paredes”?

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“Entre paredes” va a ser el espacio personal del webmaster de este página. Puro ejercicio terapéutico de escribir lo que a une le salga del…  pues eso, y además aderezado con ironía algo de sarcasmo y cierto grado de tontería, pero sin sacrificar estilo (haber como hago eso). Dicho esto no hace falta decirles a ustedes de que aquí NO les recomiendo entrar. ¿Cómo? ¿Qué dices?…

Verán, cuando uno monta un blog, a la hora de divulgar y hablar sobre aquello de lo que cree saber o de lo que más le inquieta, intenta por todos los medios enfocarse en la noticia o en el tema a tratar de la forma más neutral posible, pero muchas veces es complicado mantener un grado de corrección política, y más con lo que se está cociendo por ahí, ¿a quién no le gustaría escribir libremente sobre sus cosas, sus experiencias, expresando libremente sus opiniones y idas de olla, que al fin y al cabo y a buen seguro, a nadie le va a interesar un rábano, bueno un rábano no porque la cesta de la compra está últimamente bien cara, dejémoslo en un bledo o mejor una mierda, un mojón o cualquier término escatológico que a a usted se le ocurra.

Pues eso es precisamente “Entre Paredes”, algo que solo a mí me concierne, porque se supone que en este espacio, nadie salvo las paredes me van a escuchar…bueno, igual le interesa a usted mis elucubraciones y quiera también compartir las suyas conmigo, aunque le advierto al respecto, de que yo pasaré olímpicamente de las suyas y no porque sea un maleducado, que también, sino porque el sentimiento tiene que ser mutuo, sino, la cosa no tiene gracia.

¿Sigue usted ahí? Ok, genial pero no se moleste usted en entender de que irá todo este desmadre, porque ni yo mismo tengo pajolera idea en que va a degenerar todo esto, y eso es lo bueno, ya que lo que le dice uno a la pared, en la pared se queda (paredes en mi caso, porque con una no doy abasto). Segundo, ni el loquero de turno supera a una pared porque:

  1. Una pared puede estar fría y estar desconchada, pero ella jamás te dará la espalda, estará siempre ahí, cuando más la necesites, al  pié del cañón y además sin moverse. Paredes hay en todas partes y por lo tanto no tienes que gastar un céntimo en ellas.
  2. Una pared jamas te va a llevar la contraria, ni se va a escandalizar por lo que le puedas contar, es más: con ella uno tendrá la completa seguridad de tener siempre la última palabra. Si no fuera así… pues… lo mejor sería ponerse lo antes posible con un profesional (click a este enlace si es este su caso… de nada).
  3. Una pared en momentos de frustración y estrés aguanta lo que le echen… tus puños, piernas o cabeza igual no, pero bueno, por lo menos la pared no te va a denunciar y se va quedar igual de ancha.

Bien, llegados a este punto, allá usted querido internauta, si decide entrar… y posiblemente allá yo, pues me arriesgaré a que ciertos desaprensivos —pese a la advertencia—lean todas las chuminadas que aquí escribo.

Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice, y eso trae indudablemente consecuencias, ya lo decía Edward Snowden: “Nos espían a todos”. Claro, acojonante a más no poder, pero tampoco nada nuevo bajo el sol ¿cierto?, de hecho cuando Snowden estaba en pañales, ya era algo que mi abuela solía repetir con insistencia: “Niño, cuidadín que las paredes oyen”.

Vaya, después de esta retahíla, me doy cuenta de que ni de las paredes se puede uno fiar. En fin, ya no tengo ganas de seguir escribiendo chorradas, la vida ya no tiene sentido para mí, me ha dado el bajón, ya puede usted darse el piro ¿Qué no? bueno, usted mismo, hay pared de sobra para todos.

“Y aun mi señora la duquesa… Quiero callar, que se suele decir que las paredes tienen oídos”.
Don Quijote de la Mancha (II Parte, cap. XLVIII) – 1615

 

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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