22/11/63

en Entre Paredes por

Antecedentes y Sinopsis de la Obra: 

22/11/63 es una nóvela del afamado escritor Stephen King. Solamente nombrarlo nos evoca novelas de terror en donde se amalgaman toda suerte de terrores psicológicos, miedos sociales y terrores sobrenaturales protagonizados en su mayoría por personajes o entes sobrenaturales. Por algo es llamado por el común de los mortales como el “Maestro del terror”. Pues no, este caso es totalmente diferente; si bien la obra tiene tramas de ciencia ficción por el rollo de los viajes en el tiempo junto con la posibilidad de cambiar el curso de la historia para salvar en este caso la vida del que fuera el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, la misma no tiene nada que ver con el rollo terror chungo al que nos tiene acostumbrado Maese King. De hecho 22/11/63 fue publicada en noviembre del 2011 pero según el mismo nos  cuenta, esta nóvela la tenía incluso en mente ocho años después del fatal magnicidio, incluso antes de que escribiera su afamada “Carrie”.

Stephen King (2011)

¿Porqué no la publicó antes? Una obra como tal requeriría de un estudio mayor de la historia en la época comprendida entre finales de los 50 y principios de los 60. Más de lo que él estaba dispuesto a hacer en ese momento y por lo tanto no tenía el talento literario suficiente para tal tarea, por lo que pospuso la obra ¡40 años después! Aunque cierto es que ya en el 2007 (cuatro años antes de la publicación oficial de su novela), adelantó una sinopsis de lo que sería su novela “22/11/63”, en una entrevista realizada en Marvel Spotlight, The Dark Tower:


“Me gustaría contar la historia sobre un viaje en el tiempo donde un tipo encuentra un restaurante que lo conecta con 1958… siempre regresas al mismo día. Así que un día, regresa y decide quedarse. Deja atrás su vida en 2007. ¿Su meta? Llegar al 22 de noviembre de 1963 y detener a Lee Harvey Oswald. Lo hace y está convencido de que arregló el mundo. Pero al regresar al 2007, el mundo es un montón de escoria nuclear. No es bueno engañar al Padre Tiempo. Por ello decide regresar y detenerse a sí mismo… solo que sufre una dosis fatal de radiación, así que se convierte en una carrera contra el tiempo”.


Personalmente no soy fan de las novelas de terror de Stephen King, de las pocas novelas que he leído de él, he disfrutado más de los recursos literarios chuscos que se saca, que del propio guión, porque algunos de ellos no hay por donde cogerlos. Y tampoco es que importe, ya que para la gran mayoría, por muy inverosímil o absurda que sea la trama, King siempre consigue meternos en la atmósfera sobrenatural de sus obras y meternos en la piel de los personajes.

Esta novela promete, es diferente y no solo lo digo yo; sus favorables críticas y numerosos premios así lo avalan, incluso a día de este post, hay una miniserie inspirada en la obra y personajes de King, que lleva el mismo título que el libro. La primera temporada se ha quedado solo en 8 episodios y el mismo King participa en esta miniserie como productor ejecutivo.

Después de terminar el libro, me pillé  la única temporada de esta miniserie para poder seguir disfrutando de la obra de King, y a pesar de las críticas, la serie se deja ver. La recreación que han hecho de los años 60 esta bien lograda, James Franco hace un buen trabajo en su rol principal como el profesor Jake Epping. Recomiendo ver la serie una vez terminado el libro. Entre pitos y flautas, tardé dos semanas en leerme el libro y dos días en zamparme los 8 episodios de los que consta la miniserie.

James Franco, Stephen King & J.J Abrams (11-22-63 Miniserie)

Reseña Personal: 

22/11/63 tiene todo lo que se puede pedirle a una novela de este calibre: drama, viajes en el tiempo, descripción detallada y fiel de una época pretérita como fueron los 50-60, intriga y suspense. El guión y la trama no están para nada mal; siempre y cuando no ahondemos en el curioso recurso que se ha sacado King de la manga con el que los personajes principales puedan viajar en el tiempo; un portal temporal situado en la despensa de un restaurante de comida rápida.

 

Frases, Recursos y Algunos Dialogos del Libro:

Empezó a toser, emitiendo un ruido de trinquetes tan fuerte que me obligó a apartar el teléfono de la oreja. —Parece que tengas la gripe. Se echó a reír, pero a la vez seguía tosiendo. La combinación resultaba verdaderamente truculenta.

Bueno, no soy estúpido, socio, y siempre supe que la C mayúscula podría estar esperándome en la baraja… aunque mis padres fumaban como condenadas chimeneas y vivieron más de ochenta años. Supongo que siempre encontramos excusas para mantener nuestros malos hábitos, ¿no?

«Más vale huir para luchar otro día».

Mi estómago, infeliz, se revolvió en respuesta a mi confusión sensorial, y sentí que el sándwich de ensalada de huevo y la porción de tarta de manzana que había tomado en el almuerzo se preparaban para pulsar el botón de eyección.

Probablemente moriría aquí, en un pasado del que casi con certeza mucha gente sentía nostalgia. Tal vez porque habían olvidado lo mal que olía el pasado, o porque, de entrada, nunca se habían planteado ese aspecto de los Gloriosos Cincuenta.

Tomé un sorbo a través de la espuma que había arriba y me quedé asombrado. Era… completa. Deliciosa en todos los sentidos. No conozco una manera mejor de expresarlo. Este mundo desaparecido cincuenta años atrás olía peor de lo que jamás habría imaginado, pero sabía infinitamente mejor.

Tras veinte minutos tumbado de espaldas, más tieso que un palo, con la vista clavada en el techo, fui al cuarto de baño a hacer pis. Mientras observaba la orina salpicar la taza, pensé: Esto es cerveza de zarzaparrilla procesada en 1958. Sin embargo, al mismo tiempo pensaba que eso era una memez. 

Empezó a toser otra vez, el primer ataque prolongado desde que yo había llegado. Cogió una de las compresas de la caja, se cubrió la boca como si fuera una mordaza, y luego de repente se dobló hacia delante. Un truculento ruido de arcadas brotó de su pecho. Sonaba como si la mitad de sus mecanismos internos se hubieran desprendido y estuvieran colisionando entre sí como autos de choque en un parque de atracciones. Finalmente remitió. Examinó la compresa, parpadeó, la dobló, y la tiró a la basura. —Perdona, socio. Esta menstruación oral es una putada. —¡Por Dios, Al! Se encogió de hombros. —Si uno no puede bromear sobre ello, ¿qué sentido tiene todo? Bueno, ¿dónde estaba?

Efectivamente, pero me acordé de la antediluviana paradoja del viaje en el tiempo y la saqué a colación. —Sí, pero ¿y si vuelves atrás y matas a tu propio abuelo? Me miró de hito en hito, perplejo. —¿Por qué coño ibas a hacer eso? Esa era una buena pregunta, así que le indiqué que continuara.

A la gente le preocupaban las nubes radiactivas causadas por las pruebas nucleares, pero el temor a una intoxicación por mercurio por comer pescado contaminado aún pertenecía al futuro.

—¿Por qué no? En 1958, si comentas algo sobre un ataque terrorista, la gente va a pensar que hablas de adolescentes que se dedican a hacer putadas a las vacas. Firma también esto.

El Sunliner me parecía el coche más alucinante que había visto en mi vida. Abrí la boca para preguntar cuánto consumía, pero entonces me di cuenta de que se trataba de una cuestión sin sentido en un mundo donde uno podía llenar el depósito por dos dólares. En cambio, le pregunté si era manual.

Me senté en el borde de la cama, abrí el maletín y saqué el teléfono móvil, un artilugio viajero del tiempo que aquí era completamente inútil. No obstante, cedí al impulso de levantar la tapa y pulsar el botón de encendido. En la pantalla apareció un aviso de SIN SERVICIO, por supuesto; ¿qué esperaba? ¿Cinco rayas? ¿Una voz lastimera diciendo «Vuelve a casa, Jake, antes de que provoques algo que no puedas deshacer»? Era una idea estúpida, supersticiosa. Si causaba algún daño, podría deshacerlo, porque cada viaje representaba un reinicio. Podría decirse que el viaje en el tiempo venía con un dispositivo de seguridad integrado.

 

 

 

 

 

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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