Vietnam, en 35 mm (Parte 1): Introducción

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Introducción

Cuando se me presentó de nuevo la oportunidad de irme a un país exótico como Vietnam y quedarme un mes ahí, mi primera y instintiva preocupación como fotógrafo amateur fue el equipamiento fotográfico; cual cámara elegir, objetivos, filtros, etc. Las fotos que sacaría serían más de índole personal y no me refiero a selfies facebookeras o instagramicas del montón, sino fotos personales que plasmen historias de gente desconocida de otro país, sus rostros, sus costumbres, su día a día… sus calles.

Es complicado hoy más que nunca ser original y aportar algo que no hayan aportado otros, por lo que haciendo un ejercicio de extrema humildad soy consciente de que las fotos de un servidor no iban a tener ninguna trascendencia relevante para el resto del mundo salvo para mí y para mis allegados, tampoco serían portada de revista alguna, que osadía siquiera plantearme tal posibilidad, entonces ¿Por qué nos empeñamos en ir cargados con tochos de cámaras grandes y pesadas último modelo con tropecientos megapíxeles y objetivos de todas las focales posibles?

Como aficionado a la fotografía, cuando uno ve en Flickr, Instagram o redes sociales fotos de los demás, es de humanos sentirse algo desmoralizado si comparamos nuestros trabajos con la de otros usuarios, para que nos vamos a engañar, las fotos de los demás siempre serán mejores que las nuestras, la lotería siempre le toca a los demás, por eso muchos caen en el error de comprar la cámara más cara porque así creerán sacar mejores fotos, un error en el que yo también caí hace tiempo. Este pensamiento negativo y algo distorsionado de la realidad al principio es un lastre psicológico, pero cuando se asume y se deja pasar de largo es lo mejor que nos podría pasar, porque como amante de la fotografía ya no nos vamos a centrar más en la manida competencia, en el que dirán y demás cuestiones frustrantes, sino que disfrutaremos plenamente como un niño descubriendo todo por primera vez, nuestro vínculo con nuestra cámara será mayor y nuestros sentidos estarán más enfocados a lo que percibimos cuando salimos con la cámara, en vez de preocuparnos por sacar el Pulitzer.

iPhone 6 Plus | Sept. 2017 | Phu Quoc (Vietnam) © Ronny PeKa-2017

Llegado a este punto, la mejor cámara que podríamos tener es aquella que siempre tenemos a mano, o sea una cámara ligera pero sin sacrificar calidad de imagen, sin muchos cachivaches y con la que uno se sienta a gusto, por lo que me decidí por una Nikon D5300 con un humilde sensor APS-C (habiendo vendido anteriormente una Nikon D610 full-frame que la tenía prácticamente como pisapapeles por el poco uso debido a la pereza de llevarla a cuesta). Como segunda cámara y volviendo al conocido dicho fotográfico de que la mejor cámara es aquella que siempre tenemos a mano, pues que mejor opción en este caso que cualquier smartphone con cámara decente, que nos puede sacar de muchos apuros. Incluso fotos tomadas con móvil ya tienen suficiente calidad como para salir en portadas de periódicos y revistas:

Fotos tomadas con móvil en portada de periódicos y revistas (Xataka.com)

Claves para la elección de un objetivo de focal fija

Tenía claro que cámara elegir, ahora faltaba el objetivo. La distancia focal es una cuestión muy personal de la que uno debería ir probando, depende lógicamente del tipo de fotografía que se va a realizar. Para los que sientan pasión por la fotografía y llevan tiempo en ella, los objetivos todoterreno deberían quedar totalmente descartados. Un profesional de la fotografía me dijo una vez que un objetivo todoterreno es comparable a unos grandes y jugosos pechos de silicona (a saber lo que tenía el colega en mente ese día…), es decir, los primeros días es como si se tuviera un juguete nuevo con muchas “posibilidades”, estás entusiasmado, estás todo el rato toqueteando el género y como no, te entra por los ojos, pero pasado ese periodo de expectativas y de hype te das cuenta de que se ha pagado un cierto precio por ello, como la pérdida de sensibilidad y el atraer las miradas traviesas de los transeúntes. En un objetivo todoterreno esto se traduce en falta de nitidez, de luminosidad, de agilidad en el enfoque y por supuesto el llamar la atención, ya que un buen objetivo todoterreno no pasa desapercibido ante las miradas inquietas.

¿Cómo elegir el objetivo correcto? La Vida, en 35 mm

Para el que tenga dudas aquí lanzo un consejo que me ha servido bastante en su momento y como no, del mismo profesional con dotes de poeta que me inicio en este mundo de la fotografía: La silicona como punto de partida, es decir, tirar unas 1.000 fotos con un objetivo todoterreno y después en una app de fotografía donde se puedan leer los metadatos hacer una estadística personal de las distintas focales que hemos usado en esas fotos, así tendremos una idea más precisa de que objetivo elegir. En mi caso más de un 60% en distancias focales cercanas al 35mm, un 20% en focales cercanas al 50mm y el resto >135mm. Por lo tanto la distancia focal de 35 mm en forma de un objetivo Nikkor-35mm F1.8 G se quedaría definitivamente pegada a mi cámara Nikon.

No voy a pararme a explicar las bondades y ventajas de esta focal habiendo otros blogs que se explayan a gusto con el tema, tampoco es el objetivo de este post así que al final de esté párrafo pondré el enlace de un blog de fotografía donde explica bastante bien las bondades de esta peculiar focal, que junto a la focal de 50 mm se acercan bastante a la visión del ojo humano.

La Vida, en 35 mm (blogdelfotografo.com)

¡No te olvides del trípode!

Es un trasto ya lo se, pero plegado cabe en una mochila y nos salva de muchas situaciones donde la luz escasea y es necesario el uso de exposiciones largas, como las que hay en las increíbles cuevas de Quan Binh. Si no lo llevamos nos estaremos perdiendo muchas fotos interesantes.

iPhone 6 Plus | Sept. 2017 | Phu Quoc (Vietnam) © Ronny PeKa-2017

Sumario

El mes que estuvimos en Vietnam fue bastante intenso y movido, intentando asimilar todo lo que podíamos, aunque un mes puede parecer una barbaridad, lo cierto es que es poco tiempo para todo lo que hay que ver ahí, un país asiático como Vietnam tiene mucho que ofrecer. Para no hacer más largo este post, pondré un sumario de las partes que se compone este diario fotográfico “Vietnam en 35 mm”. No se asusten ni busquen las otras partes si he empezado por la parte nueve como he hecho (Sapa-fansipan), ya que el orden de las mismas van a ser algo erráticas, depende de como me de el día y de como llevo el tema de las fotos a la hora de procesarlas. Igual sigo con la parte quinta y dejo para el final la parte primera, no lo se, pero en todo caso iré subiéndolas poco a poco. Espero que disfruten de este diario fotográfico tanto como yo al escribirlo, si has estado en Vietnam o planeas hacerlo y queréis comentar algo al respecto, escribid vuestros comentarios, serán bienvenidos 😉

Parte 1: Introducción.
Parte 2: Algunas cosillas en Vietnam que no os pasarán desapercibidas.
Parte 3: Hanoi.
Parte 4: Catba.
Parte 5: Halong.
Parte 6: Quan Binh (Dong Hoi)
Parte 7: Ho Chi Minh (Saigón)
Parte 8: Phu Quoc.
Parte 9: Sapa-Fansipan

IPHONE 6 PLUS | SEPT. 2017 | Sapa-Fansipan (VIETNAM) © RONNY PEKA-2017

Nota sobre el Copyright de fotografías:

Las fotos puestas en “Vietnam, en 35 mm” tienen derechos de autor, sin embargo para aquel que lo desea y sin necesidad de ningún tipo de permiso por medio, podrán descargarlas y hacer uso de cada una estas fotografías para su libre divulgación y en cualquier medio siempre y cuando se mencione al autor y el lugar de donde proceden (Ronny PeKa, Ondaoculta.com). En ningún caso se contemplará ni se permitirá el uso de estas fotografías con fines comerciales.

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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