Vietnam en 35 mm (Parte 9): Sapa-Fansipan

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Sapa: Las montañas del noroeste de Vietnam

Sapa es una ciudad-distrito situada en la provincia de Lào Cai, a unos 376 km de Hanoi. Según mi Casio modelo Rangeman esta se halla a unos 1.500 metros de altitud. Dicha ciudad es una autentica golosina para los amantes de la naturaleza, el senderismo y el trekking, su principal atractivo reside en el Fansipan, una montaña situada exactamente a 3.143 metros de altitud, que dicho sea de paso no es solo el punto mas alto de Vietnam, sino de toda la península de Indochina.

Lugar turístico por excelencia, con abundante flora y fauna, muchas de ellas autóctonas, a falta de una normativa para su preservación y conservación. Lugares de interés turístico aparte del Fansipan son las montañas de Ham Rong (boca del dragón), las cataratas de Thac Bac (las cataratas de plata) y el Parque Nacional de Hoang Lien. En Sapa se encuentra también una Catedral católica bastante vistosa tanto por el día (gracias a sus cuidadas vidrieras) como por la noche (gracias a sus su peculiar iluminación).

De interés cultural decir que en Sapa se encuentran seis minorías étnicas (Mong, Dao, Kinh, Tay, Day y Xa Pho). Estas minorías étnicas aparte de la propia lengua vietnamita, tienen también su propio idioma y se les reconoce fácilmente por sus coloridos trajes tribales. Son hospitalarios en su entorno, pero en la ciudad hasta cierto punto ya que suelen ser bastantes „insistentes“ a la hora de intentar vender baratijas en forma de pulseras, collares o souvenirs para los turistas. Una buena fórmula para quitárselos uno de encima con educación es sencillamente decirles: Khong! Cam On (no, gracias), es algo que a la mayoría les pilla desprevenidos ya que no se esperan que les conteste uno en vietnamita.

 

Rumbo a Sapa: De Hanoi a Sapa ¿La mejor opción? !El taxibus¡

Por ahí he leído que la opción más económica es el tren, pero esto no es del todo cierto, no es ni la opción más económica ni tampoco la más cómoda por los motivos que a continuación voy a enumerar.

El tren por cabeza ida y vuelta sale unos 500.000 VND, pero no va directo a Sapa, sino que termina en Lào Cai. Para ir de Lào Cai a Sapa habría que coger un taxi o para los más atrevidos alquilar un ciclomotor para así recorrer los casi 30 km que separan ambos puntos.

El taxibus es la opción más que recomendable, familiar, económico y cómodo, sobre todo si vamos en grupo como fue en mi caso. En un viaje relativamente largo con tanto que ver, es normal que el viaje se pueda extender uno o varios días según necesidades, en este caso no es raro que taxistas se ofrezcan acompañar a grupos durante todo ese tiempo, ya sea uno o varios días cumpliendo incluso con la función de guía, por lo que tendríamos que incluir también en el presupuesto el alojamiento para nuestro taxista.

Hagamos una breve pausa para reflexionar sobre lo siguiente. Estamos en Vietnam y no en cualquier país de Europa, donde ya puedes ir preparando riñón y córneas para poder costearte un viaje en taxi de unos unos 800 km de distancia, que es más o menos la distancia entre Hanoi-Sapa ida y vuelta, y no hablemos de lo que nos saldría la estancia en un hotel. Pero como casi todo en esta vida, las cuestiones de bolsillo se resuelven echando cuentas:
Los servicios del taxibus-taxista (un día y medio) incluido su estancia en un hotel en Sapa nos salió por unos 2.500.000 VND (una habitación en un hotel de Sapa por unos 400.000 VND por noche). En el taxibus íbamos seis, lo que nos saldría por cabeza unos 450.000 VND, incluido una propina de 200.000 VND. Lo mismo podría haber sido seis personas en el taxibus como doce, tantos como caben en el mismo, el precio hubiese permanecido invariable, pero lo mejor de todo es la comodidad y la opción de hacer todas las paradas posibles para hacer fotos o pausas, cosa impensable si vamos en tren.

Dejando atrás temas financieros y que cada uno saque sus propias cuentas, lo primero que me llamó la atención una vez que dejamos la autopista, fueron esas montañas y sus innumerables terrazas de arroz, amén de una agradable bajada en las temperaturas, cosa de agradecer si uno parte de Hanoi con una humedad del 95% y 36°C a sus espaldas. Al respecto decir que si vamos a partir de Octubre, recomiendo encarecidamente llevar una sudadera o algo de abrigo con nosotros ya que si en Hanoi hay 35°C, en Sapa podría haber perfectamente 17°C por la noche y en nuestro ascenso al Fansipan ni os cuento.

Pesadilla turística: Llegada a Sapa

Disfruté mucho del trayecto hacia Sapa, atrás iba dejando pequeños talleres, aldeas y humildes comercios. La sufrida carretera con sus abundantes curvas por la que transitábamos apenas tenía espacio para dos carriles, cuando nos cruzábamos con un camión de los que pasaban sin parar cada dos por tres, teníamos que apartarnos ligeramente de la vía para que pudiese pasar, es por ello que cuando llegamos a Sapa, con unas infraestructuras tan pobres en lo que a carreteras se refiere, lo último que esperaba ver era una ciudad fusilada por hoteles a doquier, y muchos otros en plena construcción. Ahora sabía el por qué de tanto tránsito de camiones.

Tengo que admitirlo, tengo algo de turismofobia, cosa contradictoria de por sí ya que yo también era turista en esos lares, por eso soy el primero que cuando me entero de que una ciudad está saturada por turísticas a más no poder soy el primero en evitarla. Es de sentido común que una ciudad infectada de turistas es sinónimo de malestar, incluso en casos extremos hay que hacer acopio de voluntad para ignorar y pasar del odio y la sorna de los propios residentes, como ya han hecho gala por ejemplo ciertos grupos de catalanes. De sobra es conocido el panorama que nos han brindado con pintadas en contra del turismo, haciendo también cosas curiosas como cadenas humanas en sus playas para no dejar pasar a los sofocados „guiris“ al mar. No viene a cuento la verdad, pero aprovecho para hacer un inciso al respecto y es que hablando el otro día con unos conocidos compatriotas alemanes, les pregunté por el motivo de por qué insisten en ir una y otra vez a destinos tan saturados como Mallorca o Barcelona, habiendo lugares muchos más interesantes, con mejores playas y sobre todo económicos. Creo que como turista hay que ser un poco gili y masoquista para ir a lugares tan masificados y enfrentarse a la extraña „hospitalidad“ de muchos residentes que (muchas veces con razón) están hasta las narices de tantos foráneos y turistas. La respuesta de mis amigos fue encogerse de hombros: „por costumbre“ decían, ya que no conocían otros destinos.

Dejando atrás este peculiar inciso fuera de lugar con el tema que nos ocupa, seguimos en Sapa. Si, habían turistas pero indudablemente no tanto como en las ramblas de Barcelona, además la mayoría proceden de otros lugares de Asia. Recomiendo visitar Sapa de noche, si es viernes y fin de semana tenéis espectáculo y conciertos en la plaza principal donde enfrente se encuentra una bella catedral vistosamente iluminada. Pasear por sus mercados y rastros es una experiencia grata y interesante que también es de recomendar.

Preparando el Ascenso Hacia el Fansipan… !En Teleférico!

Como había comentado anteriormente, Sapa era para nosotros una ciudad de paso, el motivo principal era hacer algo de Trekking y subir hacia el Fansipan, por lo que venimos bien surtidos y equipados para acampar ya que a pié desde Sapa hasta el Fansipan son más o menos dos días de camino. El taxista nos miró algo extrañado cuando nos vio partir con nuestras abultadas mochilas, algo dubitativo se dirigió al final hacia nosotros. Todavía no controlo bien el vietnamita, pero en la conversación que sostuvieron el taxista y mi novia solo pude entender: „¿Estáis bien de la cabeza?“ o algo por el estilo, a continuación mi novia se quedó con la boca abierta dirigiendo su mirada de portero goleado hacia mí mientras el taxista se empezaba a descojonar. Pues bien, el asunto era que desde el año pasado, o sea desde el 2016 hay operativo un teleférico ultramoderno que te lleva desde Sapa hasta prácticamente al mismo Fansipan.

La verdad es que veníamos preparado para el Trekking y algo de aventura, pero después de oír eso… ¿Qué sentido tendría los dos o tres días de caminata si al final puedes hacer el recorrido cómodamente en 15 minutos, que es lo que dura el trayecto en teleférico? La visión de nosotros mismos llegando a la base del Fansipan con sudor y lengua por fuera debido a la larga caminata, mientras contemplaba a todos los visitantes llegando en teleférico con sonrisas profident haciéndose aburridas y estúpidas selfies con sus celulares, hizo que nos decidiéramos sin dudarlo por el teleférico, una decisión acertada que recomiendo encarecidamente para el que tenga la suerte y el privilegio de estar ahí.

600.000 VND por persona (400.000 VND para niños) es lo que cuesta el viaje de ida-vuelta en este teleférico, un recorrido con casi 6,3 km de distancia que sin ser propiamente el más largo del mundo si ostenta dos Records Guiness, uno de ellos el de recorrido más largo en teleférico de tres cables. Los paisajes que recorre uno en él, desde mi punto de vista son de los más bellos y impresionantes a los que me he enfrentado, con unas vistas espectaculares de las montañas de Jade si se tiene buen tiempo, ya que por encima de los 2.000 metros de altitud es muy probable que aparezca niebla y muchas nubes. La organización es impresionante, no hay colas insufribles, problemas de aparcamiento o caras largas como las que puede haber por ejemplo en el teleférico que va hacia el Teide en Tenerife, pero claro aquí son injustas las comparaciones ya que estamos hablando de un teleférico de reciente construcción con tecnología punta, con unas 15 cabinas con capacidad de hasta 35 personas por cabina, toda una proeza de la ingeniería que es capaz de llevar unas 2.000 personas por hora.

En la base del Fansipan, la disneylandia del Budismo

Una vez finalizado el trayecto en teleférico y pasando de largo un pequeño y predecible centro comercial con algunos puestos de comida que han montado para los visitantes, nos encontramos en las faldas del Fansipan, una plaza impresionante con vistas hacia varios templos de reciente construcción.

iPhone 6 Plus | Sept. 2017 | Fansipan (Vietnam)

No hemos llegado todavía al Fansipan, estamos mas o menos a unos 2800 metros de altitud, para llegar arriba hace falta poco más de 600 metros de recorrido empinado que se pueden salvar cómodamente bien a través de un funicular de reciente construcción (100.000 VND por cabeza) o bien subiendo por los casi 700 inmaculados peldaños. Recomiendo la segunda opción si tenemos algo de fondo y no sufrimos de ninguna dolencia o enfermedad de la que se supone que nos podría afectar en la subida, recordemos que a esa altura el oxígeno escasea y es inevitable el hacer paradas obligatorias para reponer fuerzas.

Nikon D5300 | Nikkor-35mm F1.8 G | Sept. 2017 | Fansipan (Vietnam)

Para los hipocondriacos que piensen que les pueda afectar la subida decir a su favor de que en los finales de cada tramo, hay un numero de teléfono con atención médica inmediata, lo que les dará más seguridad y menos ansiedad al saber que un equipo médico se puede personar si nos encontramos mal.

A medida que subimos nos encontraremos con templos budistas, pagodas, miradores donde poder sentarse mientras se cobija uno del sol y estatuas, pero lo más impresionante y lo primero que uno se fija incluso ya al inicio del camino es el pedazo de Buda de cobre que están construyendo, que a día de hoy poco le falta para terminar. Una increíble estatua de unos 28 metros a 3.000 metros de altitud, una verdadera Disneylandia del budismo en todo su conjunto y esplendor que un alma inquieta cuando ve todo aquello inevitablemente le viene una pregunta: ¿Cómo diantres han subido todo el material hasta ahí arriba? Está claro que no son las pirámides de Gizeh, pero el esfuerzo, los medios y el trabajo que tuvieron que hacer gala para subir todo aquello es algo que no pasa desapercibido.

3.143 m: Llegada al “techo” más alto de Indochina.

Ya hemos llegado al punto donde todo el mundo empieza a sacarse selfies y fotos como si no hubiera mañana. En el centro se divisa una pirámide de metal que marca el punto más alto de indochina: 3.143 metros. Una pirámide con una curiosa historia detrás, ya que fueron hechas y instaladas por un grupo de ingenieros soviéticos en 1985, una estructura con una aleación resistente a los agentes geológicos externos que gracias a una expedición de montañeros pudieron colocar dicha pirámide en un momento exacto de tiempo, haciéndolo coincidir con el 40 aniversario de la victoria de la Unión Soviética (URSS) frente a la Alemania Nazi.

La llegada transcurrió sin incidentes, sin complicaciones y sin mayor esfuerzo que el de ir por un teleférico y subir apenas 700 escalones. Ciertamente no había gran proeza en ello, ni tampoco superación personal al respecto, lo que a nivel personal me produjo cierta frustración debido a una parte de mi pasado como escalador aficionado, pero igualmente pude gozar de increíbles vistas y disfrutar de una de las mayores atracciones que tiene Vietnam-Sapa para ofrecer como es este peculiar teleférico.

No quiero acabar este post sin antes mencionar un fatal accidente que ocurrió en esas mismas montañas del Fansipan ocurrido un año antes de escribir estas líneas. En octubre del 2016, un chaval de 22 años se despeño por esas montañas dejando familia, amigos, novia y toda una vida por delante ya que se mató con apenas 22 años. Esta post lo quiero dedicar a su memoria  y también a modo de advertencia, ya que si bien es posible pasar del teleférico y hacer el recorrido a pié, no está de más extremar las preocupaciones y minimizar los riesgos así como las escaladas inútiles.

A la memoria de Aiden Webb

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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