Crítico y Breve Paseo Activo por el Mundo del Misterio

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hubo una época en mi vida, allá en mi niñez, en la que a raíz de ciertos sucesos extraños a los que nunca llegué a encontrar una explicación racional, hizo que terminara por picarme la curiosidad por los temas del misterio y los enigmas, devorando así todo tipo de información relacionado con los temas que a muchos de nosotros nos apasionan (OVNIs, casas encantadas, fenómenos paranormales, enigmas de la ciencia, Ooparts, y un largo etc.). Dichos sucesos que marcaron mi infancia, se prolongaron en el tiempo, hasta los 17 o 18 años, para después —tal como habían aparecido—, esfumarse repentinamente, para no volver a hacer acto de presencia nunca más. Antes que nada, aclarar que no es el motivo ni mi pretensión en este post, el hablar de ciertas experiencias que acontecieron en mis añorados tiempos, sírvase esto solo a modo de introducción. Tampoco es que tenga mayor importancia de la que pueda tener para mí, nada “fuera de lo común” que no le haya podido pasar al vecino de al lado, o a muchos otros, incluso usted querido internauta se haya enfrentado en cierto momento de la vida a algún que otro suceso extraordinario que le haya marcado, al que no le ha encontrado explicación ninguna. Si es así, bienvenido al club.

© Ronny PeKa (2015) (Dinamarca)

Cuando esto pasa, cuando nos enfrentamos a lo desconocido, a lo insólito o a lo extraño y además haber tenido la suerte de que no nos haya dejado secuelas psíquicas o incluso físicas, un punto de inflexión se abre en nuestro camino, dándonos dos lógicas opciones a elegir; pasar de largo —o sea ignorarlo y seguir con una vida “normal”, que sería lo más “razonable”—, o bien optar por dedicar parte de nuestra vida (y de nuestros recursos económicos) en buscar una explicación tangible a lo intangible.  El que estas humildes líneas escribe optó durante buenos años por lo segundo, la búsqueda ansiosa de una prueba que en mi caso personal, reforzara mi fe por lo invisible, una fe que con el paso de los años, debido a infructuosos resultados y en vista a lo que se cuece por estos lares, se ha ido diluyendo como un azucarillo en un café.

Durante algunos años de mi vida invertí parte de mi tiempo —y de mi dinero…— a viajar por distintas geografías del planeta, investigando y recopilando información desde el anonimato. Y digo desde el anonimato porque vergüenza ajena me daba el explicar a familiares y allegados que por ejemplo me iba a Madrid a sacar fotos y psicofonías en la casa de America (lo que antes era el palacio de Linares), o a ir a Irlanda no solo por sus pubs y mujeres pelirrojas, sino por sus bosques y castillos encantados. Pasar un par de meses en China recorriendo ciudades, museos mientras te mezclas con su gente es una cosa, jugar a Indiana Jones en el mausoleo de Huangdi, escondiéndome en los baños esperando a que cerrasen el mausoleo para después pasearme libremente por las figuras del ejército de terracota y de paso encontrar la tumba del emperador amarillo. Sin lugar a dudas una fumada pueril de tres al cuarto que costó mi buen disgusto con las autoridades.

Hoy me desternillo de la risa cuando pienso en esa ocurrencia, en su momento ls pasé canutas. Las autoridades chinas no se andan con tonterías ante este tipo de intromisiones, pero hay que decir que tuve suerte, hice buenas migas con dos de ellos, su inglés era mucho mejor que el mío, con lo que la comunicación fue mejor de lo esperado. No hubo cargos ni multas.

© Ronny PeKa (2004)

En el Tíbet fue otra movida, mas de rollo espiritual y esas cosas. Por el momento fue el mejor viaje de mi vida, con momentos inolvidables como persiguiendo a un monje budista por medio monasterio, porque me había chuleado el mp3. Al final era un vacile para llevarme a la cocina del monasterio y así presentarme a sus compañeros, compartiendo juntos Tsampa y té con manteca de Yak. La hospitalidad de esta gente no tiene límites, mi estómago si. Recuerdo esa misma noche dormir prácticamente abrazado al WC, ese Tsampa por lo visto no me sentó muy bien, en mi malestar recuerdo haber empatizado con esas extrañas figuras que suelen adornar las plazas, aquellas donde sin sentido alguno muchos suelen tirar monedas, esas que están todo el santo día expulsando chorritos de agua,  y es que en mi delirium tremens me sentía precisamente como una maldita fuente de agua, que en vez de expulsar agua, expulsaba fluidos procesados y tóxicos por todos los orificios… vale, mejor me ahorro los detalles.

Francia, Reino Unido, Dinamarca, Alemania, Suecia, Egipto… el quedarme sin dinero no era impedimento para seguir con mi afición a estos temas, ya que entonces vivía en uno de los lugares considerados más ricos en lo que a variedad de casuística ufológica y paranormal se refiere, o por lo menos eso es lo que afirman los especialistas en el tema. Ese lugar no es otro que las islas Canarias, concretamente Tenerife. Los fines de semana la gente “normal” suele ir al cine con la pareja, ver un partido con los colegas, quedarse en casa recogidos con la familia o discotecas y botellones para los más atrevidos, por el contrario, junto a dos amigos de batalla que compartíamos la misma locura, íbamos equipados con ropa militar, arrastrando todo tipo de sensores, cachivaches y instrumental informático para dedicarnos a perseguir OVNIs bien en el Llano de Ucanca, en la Tejita, o en el barranco de Badajoz por nombrar algunos lugares.

Al final en la mayoría de las veces, todo quedaba en una amena y divertida acampada donde compartíamos coca-Cola, jamón serrano, ganchitos y muchas risas entre eructos y anécdotas laborales de la semana que nos íbamos contando, amén de otros desvaríos. Y es que lo cierto es que (salvo por una que otra experiencia aislada a la que no pudimos casarla con ninguna explicación racional), el resto de las veces, cientos de ellas, nunca he visto ni sentido nada fuera de lo normal, salvo la propia magia del lugar, su naturaleza y el peso de su historia, que bien merece un artículo aparte.

Después vendrían investigadores acreditados de lo paranormal , que en un vuelo ida y vuelta con destino a Tenerife, saldrían de ahí con una exclusiva contando todo tipo de sucesos o experiencias paranormales en el barranco de Badajoz o en el Teide o donde sea. Cosa que no me parece mal, de algo hay que rascar para pagarse los costes del viaje y del persona, pero lo cierto es que le hacen un flaco favor a la veracidad de estos temas aparte de atraer peña zumbada por esos lugares.

© Ronny PeKa (2015) | B. de Badajoz (Tenerife)

Un programa de tv español en la cadena de Telecinco (si no recuerdo mal el programa se llamaba “El Buscador”),  quería cubrir un reportaje sobre el barranco, que al parecer estaba de nuevo de moda. Los protagonistas de la aventura; José Gregorio González (un periodista y investigador canario sobre estos temas), Teyo Bermejo (un fotógrafo que se hizo conocido a raíz de una serie de fotografías que sacó en el año 91 en dicho barranco donde salían una suerte de “figuras” lumínicas), y el que estas líneas escribe.

Pausas por el camino a medida que íbamos ascendiendo por el barranco, para que Jose Gregorio en ciertos lugares pusiese en marcha su grabadora digital para ver si recogía “algo”. Nada fuera de lo “normal”, que yo mismo no hubiese hecho, de hecho recuerdo a Jose Gregorio como un investigador serio sobre estos temas al que daba gusto hablar con él. Mas adelante coincidimos un par de ocasiones hasta que me fui definitivamente de la isla. Por el otro frente, tenía a Teyo Bermejo, un personaje al que recuerdo tan entrañable como su sonrisa estampada en las pocas fotos que nos sacaron, un tipo genial pero decir que en honor a la verdad me “fallo” con respecto a la “técnica” que él usaba para fotografiar a las “energías” o “seres lumínicos” que por ciertos lugares dicen que pululan por ese enigmático barranco. Tengo que decir que en su momento lo flipé en colores y verán el porque.

Fujifilm X-T1 | XF-18mm | 649 seg. en f/2.8 a 800 ISO | 2015 | B. de Badajoz

El mundo de la fotografía es otra de mis pasiones, como amateur algo de idea tengo, no mucha pero me defiendo, por eso, a base de insistirle, cuando Teyo me explicó su “secreto” para sacar fotos de seres que bien podríamos denominar de otras dimensiones, yo me esperaba  filtros especiales marca Hoya, trípodes, disparador para exposiciones largas (en caso de exposiciones nocturnas para evitar trepidaciones como era el caso), objetivo de focal fija con un máximo de  f/1,8 de apertura, etc. En vez de eso, observé con cierta incredulidad como en plena noche cerrada cogía con una mano la máquina fotográfica, y sin dejar de pasear (en movimiento) sacaba fotos por encima de su cabeza, da igual donde apuntaba; al cielo, al horizonte, a las montañas o vete a saber donde, todas ellas me imagino que sin enfocar, ya que estamos ¿Para qué enfocar si disparaba con la cámara a diestro y siniestro?, en algunas de ellas hasta se le saltaba automáticamente el flash, con lo que gracias a la humedad y las partículas de polvo en suspensión, por lo menos los Orbs estaban asegurados.

Eso fue demasiado para mí, pensé que me estaba vacilando, no hace falta tener grandes nociones de fotografía para explicar la aberración y el disparate a nivel fotográfico que significaba eso. En ese momento, recuerdo que me planté y le dije en plan sarcasmo algo así como: “Oye Teyo, que casualidad, fotos como esas tengo a montones, me salen luces, seres alados y Orbs por un tubo, de hecho las tengo clasificadas en tu honor con TEYO-1 TEYO-2 y TEYO-3, a mayor trepidación mayor escala y por lo tanto mayor indice de extrañeza, ¿qué te parece?”. En ese momento, si no me falla el disco duro, recuerdo que Teyo me dijo algo ininteligible para a continuación mandarme literalmente a donde suelen ir con gusto las moscas verdes. La mirada de Jose Gregorio cuando se cruzó con la mía era todo un poema, como de pedirme explicaciones ante mi falta. No eran maneras, lo admito, pero me sentía estafado y por ello no veía motivos para pedir disculpas.

Tramo final, seguimos subiendo por el barranco, para dar media vuelta y volver de donde habíamos venido, por supuesto sin ver ningún OVNI o apariciones chungas, pero eso no importó, después de todo fue una caminata agradable que había llegado a su fin. Un fin como el de mi estancia como hogar en Tenerife un año mas tarde, que fue también mi despedida de todo contacto y relación con la farándula del misterio, no del misterio propiamente dicho.

“La cosa más bella que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de toda verdad y ciencia”. (Albert Einstein)

Ronny Petersen Kamp
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De ascendencia alemana y criado en España, realizó diversos estudios relacionado con ramas técnicas como “Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos” y “Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos”, ambos realizados en la escuela Saleciana de San Juan Bosco, Tenerife.
Después de residir y trabajar en diversas CCAA de España (Canarias, Andalucía y Baleares), en 2012 vuelve a Hamburgo, su ciudad natal, obteniendo en apenas 7 meses la titulación académica de “Oficial Electricista Orientado a las Energías y Tecnologías de Construcción” (formación que en Alemania requiere cerca de 4 años y medio). Actualmente se gana la vida como electricista, alternando esta actividad con otras como la de traductor y/o profesor de Español-Alemán. Es también un apasionado de la fotografía y el mundo del misterio, así como amante de la lengua castellana y la lectura, razón y motivo por la cual existe este humilde espacio web.

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